Pocas palabras asustan más que "azúcar" en el mundo healthy. Y cuando la gente escucha "kombucha", lo siguiente suele ser: ¿Pero eso no lleva azúcar? La respuesta corta es sí. La respuesta larga: sí, pero no como tú crees.
Por qué la kombucha necesita azúcar (aunque no te lo bebas todo tú)
La kombucha es una bebida fermentada. El azúcar no está ahí para endulzarte la vida — está para alimentar a los microorganismos del SCOBY. Gran parte del azúcar que se añade desaparece durante la fermentación. No lo bebes tú. Se lo comen las bacterias y las levaduras.

¿Cuánto azúcar queda al final?
Depende del tiempo de fermentación, si es artesanal o industrial, y del tipo de sabor. Las kombuchas de jengibre o limón suelen ser más secas. Las de mango o frutas dulces tienen algo más de azúcar residual, pero siempre mucho menos que un refresco industrial.
En general, una kombucha bien hecha tiene entre 1,5 g y 4 g de azúcar por 100 ml — mucho menos que un zumo (8-10 g) y muy lejos de un refresco de cola (10-12 g).

Comparativa rápida
| Bebida | Azúcar aprox. (por 100 ml) |
| Kombucha artesanal | 1,5–4 g |
| Zumo de naranja | 8–10 g |
| Refresco de cola | 10–12 g |
| Agua con gas | 0 g (pero también 0 nutrientes) |
❗ Ojo con las kombuchas demasiado dulces
No todas las kombuchas son iguales. Hay marcas industriales que añaden más azúcar post-fermentación o fermentan poco tiempo. Por eso en Kombuna solo trabajamos con marcas que fermentan con cabeza. Sin azúcar añadido de más, sin cuentos, sin edulcorantes raros.
¿Quieres saber más sobre los beneficios reales de la kombucha más allá del azúcar? Lee el artículo sobre beneficios de la kombucha según la ciencia.